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El trabajo remoto podría sumar un 10% a la economía

Según un reciente estudio del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (Cebr) de Reino Unido para la empresa de software Citrix Systems, Inc., el potencial económico total del trabajo remoto podría suponer un impulso del 5 al 10% anual en términos de valor añadido bruto (4,7% del PIB en Reino Unido, 7,1% en Francia, 4,6% en Suecia y 10,2% en EE. UU.). La mayor parte de este valor añadido adicional provendría de la reincorporación al mercado laboral de personas desempleadas o inactivas y el resto sería el resultado de una mejora de la productividad.

En una encuesta entre 2.502 trabajadores de Estados Unidos, Cebr halló que las empresas podrían mejorar el reclutamiento de grupos de talento sin explotar (padres que dejan de lado sus carreras para cuidar a sus hijos, personas que abandonan sus empleos para cuidar de familiares y jubilados que querrían trabajar unas pocas horas a la semana fuera de la oficina) mediante la oferta de oportunidades de trabajo remoto o virtual con las herramientas tecnológicas adecuadas.

Según el estudio, el 69% de los encuestados desempleados o «económicamente inactivos» afirmaron que se verían alentados a empezar a trabajar si se les diera la oportunidad de trabajar a distancia.

La mayoría de los trabajadores a tiempo parcial trabajarían horas extra si pudieran optar por el trabajo remoto. Esto podría crear potencialmente 72.300 millones de dólares extra a la economía estadounidense.

Además, el 93% de los trabajadores indicaron que las opciones virtuales o remotas les ayudarían a administrar mejor su tiempo y les permitirían dedicar horas extra a sus tareas. No es de extrañar, pues, que el 86% de los encuestados que actualmente tienen la opción de «trabajar desde cualquier lugar» aprovechen esta oportunidad.

En cuanto a la demografía, el trabajo a distancia es más popular entre los encuestados de edades comprendidas entre los 16 y los 55 años con niños dependientes: el 92% de estos encuestados indicaron que utilizarían el trabajo flexible si su empresa ofreciese esta opción. No en vano, las tareas de cuidado suelen ser un obstáculo para muchos trabajadores, obligándoles a renunciar a sus empleos, reducir las horas de trabajo, cambiar de trabajo u optar por puestos de trabajo con salarios más bajos.

¿Hacia una semana laboral más corta?

Otro elemento que apunta en la misma dirección y que va ganando impulso es la semana de cuatro días, que ha sumado recientemente un nuevo ensayo a su favor. Microsoft Japón puso a prueba el pasado verano la semana de cuatro días durante su «Work-Life Choice Challenge Summer 2019» y el resultado ha saltado a la primera plana de todos los medios internacionales: la medida supuso un aumento de la productividad de casi un 40 por ciento.

Durante el programa piloto, se dio a 2.300 empleados cinco viernes consecutivos libres, sin reducción de salario y sin restarles días de vacaciones. Microsoft afirma que el aumento de la productividad se debió en gran medida a la celebración de reuniones más cortas y eficientes, un asunto cuyo efecto económico ya abordamos aquí.

Según Microsoft, los empleados se tomaron menos tiempo libre (-25,4%) y utilizaron casi un 60% menos las impresoras. Como era de esperar, el consumo de electricidad cayó un poco más del 23%. En general, el 92% de los empleados se mostraron contentos con la semana más corta; solo los empleados en puestos de atención al cliente manifestaron dificultades para relajarse los viernes libres.

«Trabajar poco tiempo, descansar bien y aprender mucho», afirmó Takuya Hirano, presidente y CEO de Microsoft Japón. «Quiero que los empleados piensen y experimenten cómo pueden lograr los mismos resultados con un 20 por ciento menos de tiempo de trabajo».

Microsoft Japón tiene previsto repetir su experimento de cuatro días de trabajo semanal el próximo invierno y posiblemente ampliarlo.

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